La red

Quiénes somos

La Iglesia Adventista del Séptimo Día es una organización mundial para sanar, educar y salvar a las personas, siguiendo el ejemplo de Jesucristo. La educación adventista ofrece preparación académica, humana y espiritual conforme a los principios bíblicos y cristianos. Se inicia en 1872, con la fundación del colegio de Battle Creek, en Míchigan, Estados Unidos, con un pequeño grupo de niños, siendo oficialmente Goodloe Harper Bell el primer maestro. La red fue extendiendo su presencia hasta abarcar todos los continentes y casi todos los países. En Sudamérica, la primera escuela adventista se organizó en 1894, en Buenos Aires.

Misión

Promover el desarrollo integral de los educandos para formar ciudadanos autónomos, comprometidos con el bienestar de la comunidad, con la patria y con Dios.

Visión

Ser un sistema educativo reconocido por su excelencia, fundamentado en principios bíblico-cristianos.

Objetivos

  • Reconocer a Dios como la fuente de toda sabiduría
  • Reconocer y aplicar la Biblia como referencia de conducta
  • Estimular el estudio, la protección y conservación de la naturaleza creada por Dios
  • Desarrollar la mente en favor del bien común, mediante las herramientas tradicionales e innovadoras, la información y los recursos tecnológicos
  • Promover la adquisición de hábitos saludables por medio del conocimiento del cuerpo y de los principios de la salud
  • Desarrollar el sentido crítico, la creatividad, la investigación y el pensamiento reflexivo
  • Incentivar el servicio desinteresado en los deberes prácticos de la vida, en la sabia elección de la profesión y en la formación de una familia que sirva a Dios y a la sociedad
  • Promover la autonomía y la autenticidad basadas en los valores bíblico-cristianos
  • Favorecer el desarrollo de la autoestima positiva, del sentido de aceptación y de la confianza Amar al prójimo como a uno mismo

Cómo consideramos la religión

El término religión en general se refiere a alguna denominación específica. Por eso a veces la gente pregunta: “¿Cuál es tu religión?” y responde: “Soy católico”, o “soy bautista”, o “soy ateo” o “soy adventista”.

Sin embargo, el significado y el propósito de la religión va mucho más allá de ese uso. Deriva del concepto de volver a unir, religar, restablecer, reconectar, en el sentido de rescatar una relación anterior, pero que se interrumpió por algún motivo.

En el ámbito espiritual, se refiere a la actitud del ser humano de desear relacionarse con el ser divino: Dios. En general, todo sistema educativo ofrece a los estudiantes los contenidos de cada disciplina, regidos por el currículo o plan de estudios de cada lugar.

Las escuelas adventistas van un poco más allá porque entienden que el alumno es un ser humano integral, pleno, alguien dotado de competencias físicas, cognitivas, emocionales, sociales y espirituales y que, como tal, debe ser abordado en todas esas dimensiones en el proceso de educación.

Cuando nuestros alumnos ingresan a la escuela adventista no dejan afuera todas esas competencias. Asisten tal cual son: seres humanos. Por lo tanto, nuestras escuelas buscan incorporar al plan de estudios todo lo necesario para desarrollar armoniosamente las competencias de cada uno.

Los alumnos tienen acceso a los contenidos propuestos para el aprendizaje de cada disciplina o materia (ámbito cognitivo), participan de distintas actividades deportivas, sociales, ambientales, artísticas y recreativas (ámbitos físico, social y emocional) y también se los estimula a restablecer y desarrollar una amistad con Dios por medio de clases de educación cristiana y programas especiales (ámbito espiritual).

Cuando alguien está dispuesto a religarse con Dios, a restaurar esa relación de amistad, es común que las actitudes de esa persona comiencen a reflejar los consejos establecidos por Dios en su Palabra y, por consiguiente, su calidad de vida se verá beneficiada, especialmente en los aspectos físicos e intelectuales, sus relaciones familiares, sus objetivos para la vida, su respeto por la naturaleza y otras áreas.

Ofrecer a los estudiantes una educación de calidad, que transmite el conocimiento teórico de los libros es importante, pero no es suficiente, pues esa clase de educación no ve al alumno como lo que realmente es: una persona. La educación adventista va más allá, porque también atiende los aspectos descuidados por otros sistemas educativos: el conocimiento de Dios, de sus consejos, capaces de mejorar la calidad de vida de nuestros alumnos y sus familias.

Por todo esto, la educación adventista es una educación integral, que prepara al estudiante para la vida, que estimula una relación personal de regreso y amistad con Dios y otorga expectativas positivas para el futuro.