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EA en el mundo

Educación Adventista

La EA se basa en principios bíblicos y valores permanentes. Está comprometida no solamente con la calidad pedagógica y el desempeño académico de los estudiantes, sino con su formación integral. Cuenta con una infraestructura adecuada, moderna y segura, profesores calificados y material didáctico exclusivo, que estimula el aprendizaje significativo. Una trayectoria de más de 120 años en Sudamérica ha dejado ver su impacto en varias generaciones de egresados. Es una de las mayores redes confesionales del mundo.

¡Sé parte de la EA!

Una red mundial

La educación adventista está presente en 165 países, representada por 7.842 instituciones educativas en los niveles inicial, primario, secundario y superior, con alrededor de 94.000 profesores comprometidos en la formación de casi dos millones de alumnos.

En América del Sur

En Sudamérica existen alrededor de 900 instituciones educativas, con 320.000 alumnos matriculados, distribuidos en todos los niveles de enseñanza. Brasil cuenta con más de 450 unidades escolares, y más de 200.000 alumnos y aproximadamente 10.000 docentes. En los países de habla hispana (Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina) hay alrededor de 120.000 alumnos. El cuerpo docente está conformado por 10.000 profesionales de la educación. Cada país y región tiene su oficina general de educación adventista, encargada de administrar su territorio.

Quiénes somos

La Iglesia Adventista del Séptimo Día es una organización mundial para sanar, educar y salvar a las personas, siguiendo el ejemplo de Jesucristo. La educación adventista (EA) ofrece preparación académica, humana y espiritual conforme a los principios bíblicos y cristianos. Se inicia en 1872, con la fundación del colegio de Battle Creek, en Míchigan, Estados Unidos, con un pequeño grupo de niños, siendo oficialmente Goodloe Harper Bell el primer maestro. La red fue extendiendo su presencia hasta abarcar todos los continentes y casi todos los países. En Sudamérica, la primera escuela adventista se organizó en 1894, en Buenos Aires.

Misión

Promover el desarrollo integral de los educandos para formar ciudadanos autónomos, comprometidos con el bienestar de la comunidad, con la patria y con Dios.

Visión

Ser un sistema educativo reconocido por su excelencia, fundamentado en principios bíblico-cristianos.

Favorecer el desarrollo de la autoestima positiva, del sentido de aceptación y de la confianza Amar al prójimo como a uno mismo.

Promover la autonomía y la autenticidad basadas en los valores bíblico-cristianos.

Incentivar el servicio desinteresado en los deberes prácticos de la vida, en la sabia elección de la profesión y en la formación de una familia que sirva a Dios y a la sociedad.

Desarrollar el sentido crítico, la creatividad, la investigación y el pensamiento reflexivo.

Promover la adquisición de hábitos saludables por medio del conocimiento del cuerpo y de los principios de la salud.

Desarrollar la mente en favor del bien común, mediante las herramientas tradicionales e innovadoras, la información y los recursos tecnológicos.

Estimular el estudio, la protección y conservación de la naturaleza creada por Dios.

Reconocer y aplicar la Biblia como referencia de conducta.

Reconocer a Dios como la fuente de toda sabiduría.

Nuestra historia

  1. Los comienzos

    En 1853, Martha Byington comienza una escuela de iglesia para enseñar a los niños de cinco familias habitantes de Buck’s Bridge, Nueva York. La escuela duró tres años, y cada año tuvo un maestro diferente. Todavía no existía la Asociación General de los adventistas, por lo que cualquier emprendimiento para organizar una escuela adventista dependía de los padres. Sin embargo, los pioneros Jaime y Elena de White comenzaron a escribir a favor del establecimiento de escuelas adventistas para educar a los niños de la iglesia.

  2. El primer maestro

    En 1868, la comunidad adventista de Battle Creek contrató a Goodloe Harper Bell para que enseñara a los niños de la iglesia durante un año. La escuela de Bell comenzó a consolidarse durante los siguientes tres años y despertó la atención de los pioneros adventistas. La iglesia de Battle Creek elevó un pedido formal para establecer una escuela patrocinada por la denominación adventista.

  3. La primera escuela

    El 3 de junio de 1872, en el cuarto situado sobre su residencia, en la esquina de las calles Kalamazoo y Washington, se inició un nuevo año escolar, pero esta vez Harper Bell contaba con el apoyo oficial de la organización adventista para la tarea educativa. Ya en diciembre de ese mismo año se vio la necesidad de mudar la escuela a las instalaciones de la iglesia local. Y nuevamente en diciembre de ese año, al matricularse más de 100 estudiantes, se vieron obligados a trasladarse a una sala calefaccionada en el edificio de la editora Review and Herald.

  4. Cambio de enfoque

    A partir de 1897 se comienza a vislumbrar un nuevo horizonte para la educación adventista. Sin dejar de ser una manera de capacitar a los hijos de la iglesia, se toma conciencia del potencial de la educación adventista para transformar la sociedad, de a un estudiante por vez. La educación de los niños y jóvenes comenzó a considerarse un área estratégica de allí en adelante.

  5. Presencia en Perú

    F. A. Stahl y su esposa Ana arriban a La Paz en 1909 y se trasladan a la región del lago Titicaca para iniciar una obra misionera que combinara la educación y la atención de la salud entre las poblaciones. Entre sus proyectos estaba la construcción de un edificio para la escuela que había iniciado Manuel Camacho, de origen aymara. Para 1912 la misión estaba casi completa. Los periódicos de la región, particularmente en Puno, alabaron la obra médica de los Stahl y la escuela como símbolos de modernización y progreso social.

  6. Progresos en Chile

    En 1922 se decide trasladar la escuela adventista de Púa a Chillán. Los comienzos fueron difíciles, pero poco a poco la institución se fue afianzando y logró superar los 300 alumnos en 1940. Ya en 1944 se decidió abrir un curso de nivel superior para beneficio de todos los estudiantes que deseaban recibir formación profesional en instituciones adventistas de su país.

  7. Reconocimiento oficial

    En 1984, especialmente en Sudamérica, se inició un período de acreditación de instituciones educativas adventistas de nivel superior. Ese año, el Colegio Unión, en Perú, se convirtió en la Universidad Peruana Unión; más tarde, en 1990 el Colegio Adventista del Plata pasó a ser la Universidad Adventista, en Argentina.