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Educar las emociones I: miedo y vergüenza

“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende”. Salmo 34:7.

Nuestra naturaleza humana manifiesta sus emociones y todas las personas debemos aprender a lidiar con las propias y las ajenas, a cada instante. Una emoción es un sentimiento que cambia el ánimo intensamente, suele ser pasajera y tener un componente o respuesta somática (corporal). La educación o gestión de las emociones tiene que ver con el aprendizaje necesario para expresarlas de manera adecuada o saludable; es decir sin generar daños a otros ni a uno mismo.

El miedo, según el diccionario de la Real Academia Española, es un sentimiento de angustia por un riesgo o daño real o imaginario. Es el recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. El miedo activa el sistema de alerta ante el peligro como un mecanismo de defensa. A continuación, compartimos algunas recomendaciones para enfrentar y superar esta emoción:

  •  Identifica el origen o causa del temor. Analiza si el origen tiene que ver con factores externos y tangibles o se encuentra solo en la mente y los pensamientos.
  • Utiliza preguntas para identificarlo de la manera más precisa posible. Por ejemplo, ante el miedo a reprobar un examen, pregúntate: ¿Qué me provoca este miedo? ¿Qué sensaciones siento en mi cuerpo? ¿Cuándo se originó este miedo? ¿Qué pasaría si repruebo el examen?
  • Ejercita la oración y la confianza en Dios. Recuerda el pasaje de Isaías 26:3: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Las promesas bíblicas traen paz y esperanza de solución frente a los temores y preocupaciones.

La vergüenza es una emoción social que, por lo general, se expresa en contextos que involucran a más de una persona. Se la define como: “turbación del ánimo ocasionada por la conciencia de alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante”. Esta emoción implica una exposición que deja en evidencia un error cometido y, por lo general, es acompañada por una sensación de incomodidad, rostro sonrojado y mirada baja. A continuación, algunas recomendaciones para enfrentarla y superarla.

  • Identifica las situaciones que te generan vergüenza. Revisa si tienes pensamientos internos de crítica o enjuiciamiento hacia ti mismo. Si así es, debes asumir tus imperfecciones y, aunque puedes cometer errores, eso no significa que vales menos que otras personas.
  • Como la vergüenza tiene un fuerte componente de aceptación social, comienza a “exponerte”, partiendo de las situaciones en las que te sientes más seguro hasta aquellas que te generan mayor ansiedad.

Recuerda que Dios te acepta, no te recrimina ni se burla de ti. En él hay plena seguridad y confianza. “No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa”. Isaías 41:10, versión Dios Habla Hoy (DHH).

Deseo que estas recomendaciones sean de utilidad en tu vida y que al buscar a Dios encuentres paz y seguridad en toda prueba.

Marcos Gatica

Psicólogo - Orientación bíblica.

3 Comentarios
  • Víctor Mendoza Malca

    19 junio, 2023 at 9:05 pm

    Interesante artículo sobre estas emociones, me ayuda mucho a comprender a mis estudiantes y ayudarlos en sus aprendizajes.

  • Amparo Belén

    20 junio, 2023 at 5:27 pm

    Muchas Gracias; es Tan Maravilloso saber que Nuestro Señor está ahí….. sin juzgar jamás.

    • Ana

      15 junio, 2024 at 3:17 pm

      Nan

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