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Cualidades de un verdadero maestro

Cualidades de un verdadero maestro

Por Priscila Magaly Woloszczuk, Lic. en Psicología y docente

Actualmente, en el contexto de aislamiento social por la pandemia Covid-19, el esfuerzo de padres y docentes se ha combinado para continuar la educación de los niños en el hogar. Por lo tanto,  es importante revisar el papel y la influencia de un verdadero maestro en la vida de los pequeños. No es suficiente obtener y transmitir conocimientos. Más allá de eso, un maestro deja huellas en la vida de un niño para toda la vida. La cuestión más importante es qué tipo de huellas dejaremos en el alma de los pequeños y jóvenes que pasarán por nuestras manos, ya sean tus hijos o tus alumnos.

“Los hábitos y principios de un maestro deben ser considerados como de importancia aún mayor que su preparación literaria”. Elena de White, Consejos para los maestros, p. 76. Leer cita online en su contexto.

Pareciera que muchas veces nos interesamos más en acumular títulos y experiencias que trabajar en nuestro carácter y cultivar hábitos que inspiren a quienes están a nuestro alrededor.

Es importante saber que nuestros niños y jóvenes observan cada detalle de los adultos que los rodean. Somos su modelo y nuestra conducta y acción, tarde o temprano, se reflejarán en ellos. Albert Bandura, psicólogo, describe esta experiencia como un aprendizaje vicario. Es decir, depende de nosotros ser un modelo positivo o negativo en la experiencia de aprendizaje.

 

Cualidades del maestro

  • Dominio de sí mismo. Significa aprender a tener autocontrol de los impulsos, pensamientos y deseos. Es un gran desafío, pero no es imposible. En primer lugar, es necesario el autoconocimiento, lo que permitirá reconocer las emociones propias y manejarlas.
  • Firmeza de carácter. Es necesario tener en claro los principios y la identidad para saber quién soy y cuál es mi propósito en la vida. Un maestro con esta cualidad tomará decisiones firmes, podrá poner límites claros y sanos a los niños. No vacilará ni será influenciado fácilmente por lo que haga la mayoría. Es necesario que nuestros niños vean esta característica, ya que les brindará seguridad, respeto y admiración por el maestro.
  • Amor y compasión. Si el maestro no demuestra amor, su método es incompleto. Esto se refleja en las palabras, la mirada y los actos. Debe interesarse en la educación física, mental, moral y espiritual de sus alumnos.

Debemos entender que al enseñar estamos moldeando mentes y corazones, no somos una voz y nada más, somos un cincel. Nuestra responsabilidad es enorme y no sería justo que nuestras imperfecciones de carácter se fijen en nuestros pequeños.

Cobra ánimo y ten esperanza pues el gran Maestro está dispuesto a moldear tu carácter y tu vida para que seas el mejor cincel en la vida de tus alumnos.

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