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Experiencias de una docente adventista XI

Por María Amalia Melillo de Herbez

Compartimos una serie de artículos que relatan experiencias vividas por la autora, que trabajó junto con su esposo como docente y directora de instituciones educativas adventistas. Pueden dejar sus comentarios o contactar a la autora directamente por correo electrónico haciendo clic en su nombre. A medida que conocemos estas anécdotas, confirmamos que la Educación Adventista es más que enseñanza.

La influencia de la educación adventista

Entre Carlos Staciuk y mi esposo ya se había entablado una firme amistad. En cierta oportunidad, Carlos le expresó:

–¿Sabes por qué quería que ustedes tuvieran el predio para la escuela adventista? Hubo tres situaciones que motivaron mi decisión de colaborar. Si bien me siento integrado en las actividades de la Iglesia Católica con mucho compromiso, no puedo olvidar la influencia de los adventistas en mi vida.

En mi niñez en la localidad misionera de Campo Ramón, el Dr. Kupczyszyn (padre) realizaba unas reuniones donde mostraba imágenes de pulmones perforados por el cigarrillo y de los efectos del alcohol en las personas. Esta experiencia influyó de tal manera en mi estilo de vida que nunca probé alcohol ni fumé, siguiendo los consejos de ese médico cristiano adventista.

Cuando tenía edad para comenzar la escuela, mis padres se vieron imposibilitados de enviarme, porque vivíamos en una “picada” alejada de cualquier institución educativa. Al ver esta situación, el director de la Escuela Adventista de Campo Ramón, Edmundo Bublitz, habló con mi padre y le ofreció la posibilidad de que me alojara en su hogar desde el lunes hasta el viernes, para poder asistir a las clases. De esta manera, pude recibir la educación que todo niño merece. Así inicié y completé mi formación primaria, ¡gracias al director de la escuela adventista!

A los 18 años me enfermé. Estuve tan mal que los médicos ya no sabían qué hacer. Entonces me llevaron al Sanatorio Adventista del Plata, en la provincia de Entre Ríos, donde el Dr. Marcelo Hammerly me curó. Recuerdo que también me quiso enseñar las creencias de la Iglesia Adventista. Pero al ver mi desinterés, me instó a ser siempre un buen cristiano. Y esto he tratado de hacer hasta ahora. ¿Te das cuenta por qué quiero que la escuela adventista progrese en Posadas?

En ocasión de un culto de acción de gracias por las nuevas instalaciones del IAMM, celebrado en la Iglesia Adventista central de Posadas, Carlos Staciuk compartió parte del testimonio que había relatado a mi esposo. Además, citó Santiago 4:17 para explicar cuál había sido su motivación al intervenir activamente para que el IAMM consiguiera el actual edificio: “Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”.

Culto de acción de gracias por el Instituto Mariano Moreno. Iglesia Adventista de Posadas centro.

El testimonio de Carlos Staciuk nos demostró que Dios ya tenía preparado un predio escolar para el IAMM, con las dimensiones apropiadas, según su divino propósito, ¡hacía más de cincuenta años! Nuestro Padre Celestial dirige los hilos de la historia y nos lleva por senderos seguros. Todos sus caminos están trazados para el bien de sus hijos. A nosotros no nos queda duda. ¡Qué Dios maravilloso!

Continuará…

María Melillo de Herbez

Docente y directora jubilada de instituciones educativas adventistas.

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