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Biblia y depresión - Parte 2

Biblia y depresión – Parte 2

El valor, la esperanza, la fe, la simpatía y el amor fomentan la salud y alargan la vida. (Elena G. de White, El ministerio de curación, versión online)

En el artículo anterior de esta serie compartí la base y los principios iniciales para combatir la depresión. En esta oportunidad, expondré tres principios bíblicos que se complementan con lo anterior y que pueden ser claves para vencer esta enfermedad.

Las creencias personales

Una de las características centrales de los cuadros depresivos tiene que ver con la valoración disminuida de uno mismo, lo que hace poner en duda nuestro sentido de trascendencia y el valor de nuestra vida.

En este punto es importante señalar que el valor personal no debe basarse en sentimientos negativos propios, en la opinión o expectativas de otras personas. Debemos considerar el valor que cada persona tiene delante de Dios. Al respecto, comparto algunas verdades que vale la pena recordar:

  • Dios te ama (Jeremías 31:3)
  • Dios perdona y olvida tus errores y pecados (Miqueas 7:19)
  • Dios te llama hijo suyo (1 Juan 3:1)
  • Dios no te abandona ni te olvida (Isaías 49:15 y 16)

Leer y creer estas y muchas otras promesas que se encuentran en la Biblia transforma la mirada con la cual cada uno se ve y se acepta a sí mismo.

El valor de agradecer

Una de las características centrales de los cristianos debe ser la gratitud a Dios. Las investigaciones recientes han demostrado que las personas que expresan su gratitud constantemente reportan menos estrés, mejor resistencia ante las adversidades, menor angustia ante la muerte y menor riesgo de consumo de sustancias dañinas para el organismo.¹

La gratitud es un principio divino instaurado para nuestro bienestar. “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5:18). Por este motivo, te insto a realizar oraciones y canciones de alabanza en gratitud a Dios cada día. También es reconfortante comunicar a otros tu agradecimiento a través del contacto fisico, las palabras alegres o algún tipo de regalo especial. Una buena idea es llevar un registro escrito de gratitudes y experiencias asociadas.

Dejar el pasado en su lugar

Las experiencias traumáticas del pasado pueden generar un alto impacto a nivel emocional. Sin embargo, es una esfera del tiempo en la cual no podemos intervenir ni hacer cambios. Sobre este tema, el principio bíblico es:

«Ahora dice el Señor a su pueblo: Ya no recuerdes el ayer, no pienses más en cosas del pasado. Yo voy a hacer algo nuevo, y verás que ahora mismo va a aparecer. Voy a abrir un camino en el desierto y ríos en la tierra estéril» (Isaías 43:18-19, versión DHH online). Esta es una recomendación clara que invita a dejar el pasado en su lugar y enfocar la mirada y las fuerzas en la esperanza y las posibilidades de recuperación junto a Dios, de ahora en adelante.

Sin duda, reconozco que transitar este camino solos es muy difícil para muchas personas, por lo que la ayuda de un especialista que comparta y respete sus creencias puede ser necesario. No olvidemos jamás que Dios es la fuente de vida y luz de esperanza. Él puede transformar y sanar nuestra alma.

Referencias

Tala, Álvaro. «Gracias por todo: una revisión sobre la gratitud desde la neurociencia hasta la clínica», en Revista Médica de Chile, junio de 2019.

Marcos Gatica
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