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La evaluación en el nivel inicial

La evaluación en el nivel inicial

Por Andrea Caravallo

“Nadie puede negar que la evaluación educativa es una actividad compleja, pero al mismo tiempo constituye una tarea necesaria y fundamental en la labor docente” (Frida Díaz Barriga Arceo y Gerardo Hernández, Estrategias docentes para un aprendizaje significativo, México: McGraw-Hill, 1998).

La evaluación no debería ser un mero criterio de calificación. Una buena evaluación contribuye a lograr los objetivos propuestos por el docente. Ayuda a detectar las dificultades y fortalezas durante el proceso de enseñanza-aprendizaje. La atención debe estar puesta en los caminos que recorre cada niño para construir sus aprendizajes; pero sin perder de vista los logros específicos del curso. Una evaluación efectiva permite actuar oportunamente ante las dificultades y debilidades que presente cada niño.

La evaluación en los primeros años debe ser permanente y continua. Por medio de técnicas e instrumentos realizamos juicios de valor y tomamos decisiones para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumno.

La herramienta principal que poseemos es la observación directa y constante de las acciones y actividades de los niños. Para mantener la objetividad en la observación, tiene que registrarse. Así podremos recurrir a ella cuando sea necesario. Si la observación no queda registrada puede transformarse en un hecho subjetivo, puesto que se podrían dejar a un lado los detalles y mezclar, entonces, con nuestros propios juicios y percepciones. Los hechos relevantes deben registrarse, la memoria puede fallar.

Para registrar debemos recurrir a técnicas e instrumentos prácticos donde se inserte la información que se usará como base para elaborar los informes dirigidos a los padres. Como docentes, ella es la guía para orientarnos en el proceso de desarrollo en que se encuentra el niño.

En la evaluación no solo debemos observar sus conocimientos previos sino también su estado físico, emocional, tipos de inteligencia, maduración, capacidades, intereses, limitaciones y habilidades. Es importante que recordemos que en una propuesta de enseñanza-aprendizaje integral no solo hay que conocer las metodologías didácticas y el programa escolar que debemos desarrollar, ante todo tenemos que conocer al alumno y su individualidad.

Pautas y sugerencias

  • Observación. Debe estar acompañada por un registro continuo, coherente y adecuado de los logros esperados. Los objetivos deben estar claramente definidos: qué quiero saber, para saber qué tengo que mirar. Los instrumentos que se pueden utilizar son las rúbricas, lista de cotejo, planillas o fichas, para ir registrando lo observado. Es importante que generemos situaciones para realizar la observación, las que deben ser naturales desde el punto de vista de los niños. Observación en cuarentena. Es indiscutible que el escenario de observación cambia, pero con creatividad se pueden realizar actividades virtuales, vídeos que nos envían los niños, actividades intencionales y planificadas que les proponemos para que realicen en el hogar.
  • Registro. Se debe tomar nota de lo que el niño sabe y sus dificultades en el proceso. Describir las maneras de actuar del alumno, conocimientos y destrezas que posee, debilidades y dificultades detectadas. Los instrumentos que pueden ser utilizados: portfolios, actividades escritas con fin evaluativo y autoevaluación. Generar actividades que dejen registro gráfico, escrito, fotográfico o multimedial. Registro en cuarentena. Aunque las actividades no sean realizadas en el aula podremos contar con evidencias de lo que realizan en el hogar.
  • Indicadores de evolución. Nos muestran las adquisiciones de conocimientos conceptuales y competencias. Es importante utilizarlos como guías del proceso educativo del niño. Por ejemplo: etapas del dibujo, de la lectoescritura o de la noción numérica. Podemos utilizar distintas herramientas, tales como dibujos, actividades planificadas para trabajar las diferentes competencias, etc. Indicadores de la evolución en cuarentena. Seguramente los indicadores evolutivos tendrán una variable diferente a la que estamos acostumbrados, puesto que estar en la casa con la familia cambia el escenario, pero esa es su evolución actual y real y, como tal, es válida.
  • Notas complementarias. Consiste en información acerca de los comportamientos, gustos, preferencias, intereses y los distintos aspectos que consideremos puedan ser útiles. Los instrumentos a utilizar pueden ser las entrevistas con la familia, entrevista individual con cada niño, entrevista a otros docentes actuales o de años anteriores de los niños y observación en las diferentes actividades. La entrevista ayuda a comprender y conocer al alumno. Pueden ser abiertas o semi estructuradas. Debemos escuchar y asumir una actitud abierta y receptiva que nos permita discernir los aspectos valiosos que posee cada alumno. En cuarentena. Podemos obtener muchos de los datos que necesitamos realizando las entrevistas en forma virtual, mediante encuestas.
  • Autoevaluación. El propósito es incentivar el diálogo en familia. (Ver ejemplo anexo) Cada ítem es leído por el adulto, y el niño colorea con el color que considera que representa su realidad. El objetivo es promover el apoyo y acompañamiento a los niños desde la familia. Autoevaluación en cuarentena. El ejemplo propuesto en el anexo fue creado para ser realizado durante la cuarentena. En este caso se espera que, además de autoevaluarse el niño, también lleve a la reflexión a los padres acerca de cuánto ellos se han involucrado con el proceso de enseñanza y aprendizaje de sus hijos en la nueva normalidad.
  • Informe. Con los registros de todas las observaciones realizadas a lo largo de un período, se realizará un análisis y reflexión de cada uno de los instrumentos utilizados y se elaborará un informe que quede como testigo de su evolución para ser entregado a la familia. Este informe será parte de la memoria didáctica o legajo del alumno. En cuarentena. Estar aislados no debe paralizarnos sino estimular nuestra creatividad. Debemos buscar la forma de evaluar a cada niño individualmente, a través de una herramienta virtual, como las videollamadas.

Es importante tener presente que en educación inicial evaluamos:

  • Para favorecer el desarrollo integral de los niños y descubrir su potencial.
  • Para fomentar el desarrollo de habilidades y destrezas que le permitan insertarse acertadamente en la escuela, familia y comunidad de las cuales forma parte.
  • Para reforzar su autoestima y su autonomía.
  • Para detectar y acompañarlos en superar las dificultades respetando sus ritmos y estilos de aprendizaje.

Concluyendo, la evaluación en Nivel Inicial es un proceso por medio del que cada docente recoge información en forma continua y permanente sobre los avances, dificultades y logros de aprendizaje de los niños. Habilita el análisis, la reflexión y valoración para tomar decisiones oportunas y pertinentes que enriquezcan el proceso de aprendizaje de los estudiantes.

“Educa a tu hijo desde niño, y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas” (Proverbios 22:6, Traducción en Lenguaje Actual online).

Educación Adventista Sudamérica

Red de instituciones educativas adventistas en Sudamérica.

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