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El servicio y la felicidad que trasciende

“Y si repartes tu pan al hambriento, y sacias al alma afligida, en las tinieblas brotará tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía” (Isaías 58:10, RVR 1977 versión online)

Quiero compartir algo que muchos tenemos en común. Independientemente de nuestro lugar de origen, situación económica, idioma nativo o forma de pensar en distintos temas, en algún momento de nuestra vida hemos ayudado a alguien de alguna manera. Tal acto fue importante para esa persona, y el servicio nos trajo alegría, gozo y satisfacción. El resultado natural del servicio es la alegría, y de esta forma Dios nos invita a actuar para vivir una felicidad que trasciende y perdura. El mismo Dios que nos creó (Génesis 1:27), nos ama (Juan 3:16) y quiere darnos una vida abundante (Juan 10:10). Nos invita a ser buenos y misericordiosos con quienes nos rodean (Efesios 4:32), a tener una actitud de servicio constante (Mateo 23:11) y a preocuparnos por las necesidades de los más desposeídos (Santiago 1:27).

En la actualidad, las investigaciones sobre la felicidad han demostrado que las personas que realizan actos de bondad y servicio hacia otras “se sienten útiles, tienen mejor autoestima, son más tolerantes y experimentan mayor satisfacción personal” (Pereyra, 2018). Además, estudios sobre personas que realizaron trabajos voluntarios, demuestran que este tipo de acciones se asocia con menos síntomas depresivos, mayor sensación de felicidad, autoestima, dominio y control personal (Lyubomirsky, 2007).

Maneras de servir

Esta breve revisión bíblica y científica nos invita a actuar en pro del bienestar de otros y de esta manera vivir mejor nosotros, quienes nos rodean y aquellos que reciben nuestra ayuda. Por eso, comparto algunas sugerencias para practicar el servicio y obtener todos sus beneficios naturales:

    • Inscríbete en campañas solidarias que se realicen en la ciudad donde vives o el lugar más cercano.
    • Aparta un dinero que ocuparías en un placer personal y utilízalo para regalar algo útil a alguien que lo necesita.
    • Dedica una hora a la semana para llamar o visitar a otros, puedes buscar en la lista de contactos de tu teléfono o en tu red de amistades.
    • En compañía de tu familia y/o amigos, busca a alguien de tu barrio y organícense para llevarle alimentos, ropa o útiles de aseo.
    • Infórmate y participa en ministerios de ayuda a personas en situación de catástrofe y causas similares, tales como ASA (Acción Solidaria Adventista)

Las posibilidades de ayuda son infinitas, estas son solo ejemplos de cómo puedes practicar el servicio en favor de otros, demostrar tu amor al prójimo y vivir tú mismo la felicidad que Dios quiere para todos sus hijos.

Dios te bendiga y ayude en esta maravillosa cruzada de servicio y felicidad.

Bibliografía
  • Lyubomirsky, S. La ciencia de la felicidad. Barcelona, España: Editorial Urbano. 2007.
  • Pereyra, M. El GPS de la felicidad. Valencia, España: Ediciones Fortaleza. 2018.
Educación Adventista Sudamérica

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